PROGRAMA “ Cuidamos de quienes Cuidan”


INSCRIPCIONES ABIERTAS

PROGRAMA

“ Cuidamos de quienes Cuidan”
DESTINATARIOS
Cuidadores en general , independientemente del perfil de la persona en situación de dependencia, y del tiempo que lleva atendiendo la persona.
ESTRUCTURA
Todas las sesiones se realizan en contacto con la terapeuta.
Duración 8 sesiones de 120 minutos cada una
La frecuencia es de una sesión semanal.
Los grupos se componen de un mínimo de 6 personas.

METODOLOGÍA

Todas las sesiones, excepto la primera y la última tienen una estructura similar. La primera sesión se centra en la presentación del programa y la realización de la evaluación . El resto de sesiones se flexibilizan y ajustan a los contenidos y metodología en función de las características, inquietudes y necesidades reales de los participantes.
  • Base teórica a través de diapositivas Power Point
  • Para cerrar cada sesión, se abrirá un espacio terapéutico.
  • Las sesiones se programarán en función a las necesidades del grupo.


Para cuidar y cuidarte, si te interesa podrás recibir más información y reservar tu plaza :
rosafernanpsi@gmail.com
Aforo limitado
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“Los cuidadores invisibles”

Todo ser humano tiene de algún modo experiencia en el cuidado del otro.


El cuidador puede ser una persona de la familia, un amigo cercano o un profesional que asume la responsabilidad de tener atención por alguien, tener cuidado de y para alguien.

¿ Por qué cuando pensamos en una persona cuidadora? ¿Qué es lo que rápidamente nos viene a la cabeza?

El ámbito sanitario, el cuidado en instituciones de personas mayores o personas con discapacidad reconocida que se cuidan en casa y que requieren unas atenciones básicas. Pero esto no es así

¿Qué es el cuidado?

Es un arduo trabajo al que nos vamos a enfrentar, donde están implicadas conductas, sentimientos y emociones.

Estas requieren ser Resiliente para asumir con entereza esa situación y cuidar supone:

  • Un esfuerzo de intensa dedicación y de equilibrio personal.
  • Implica a todo el sistema familiar y entorno más cercano.
  • Requiere apoyo para enfrentar las dificultades que pueden surgir.
  • Herramientas para compaginar el cuidado con una vida saludable.

Cuidar es por supuesto un acto cuidarse a sí mismo

“Ser capaz de prestarse atención a uno mismo es requisito previo para tener la capacidad de prestar atención a los demás; sentirse a gusto con uno mismo es la condición necesaria para relacionarse con otros”.

Erich Fromm

Reconocerse como cuidador  

Con independencia a estos ámbitos mencionados anteriormente, donde el cuidado está reconocido por la discapacidad de la persona, existen otro tipo de cuidadores.Me refiero a problemas de salud mental donde la alteración de salud, sin embargo no se reconoce la discapacidad. Donde las personas necesitan del apoyo, supervisión  o cuidados de otra persona.

Por ejemplo, algunos de ellos:
  • Trastornos crónicos del estado del ánimo
  • Ciertos trastornos del neurodesarrollo
  • Trastornos de conducta alimentaria (TCA)
  • Trastornos de personalidad
  • Trastornos de la conducta

Las personas cuidadoras en situaciones complejas.

“Cuando estudiemos las fuerzas que permiten a las personas sobrevivir y adaptarse, los beneficios para nuestra sociedad sin duda serán mayores que todo el esfuerzo por construir modelos de prevención primaria, cuya meta es limitar la incidencia de la vulnerabilidad”.

(Garmezy, 1971. Citado por Gottlieb, 1999)

Los padres, la pareja, la familia que cuidan en estas circunstancias, son en  definitiva  también cuidadores  y deberían  reconocerse, deberíamos reconocerles como tales.

La relación de ayuda al igual que en otro tipo de cuidados, se basa en unas características que tienen que estar presentes en la interacción con el otro.

Generalmente en todos los tipos de cuidados sin ser conscientes, podemos hacer del cuidado un modo de vida, olvidando que debemos escuchar el cansancio físico y mental que grita nuestro cuerpo.

Sin embargo en este tipo de cuidadores surgen con facilidad actitudes de resignación, que les atrapan en una tela de araña y que les dificulta e impiden la búsqueda de alternativas.

Estos cuidadores  también se enfrentan a menudo con  falta de apoyo que genera:
  • Estado emocional muy frágil en algunos casos.
  • Sentimientos que producen mucho malestar.
  • Pérdida de interés por otras actividades
  • Poca participación en actividades sociales
  • Dificultades en la vida laboral
  • Restricción del tiempo libre
  • Dependencia mutua
  • Cargas económicas

Por lo tanto debemos reconocernos y aceptar qué es lo que podemos hacer y  no podemos hacer por el otro.

Los límites son importantes. Debemos reconocer las dificultades para ayudar al otro, reconocer que aceptar ayuda, poder expresar esas cuestiones tan difíciles, alivian la mente y el alma. 

No podemos dar si no podemos recibir.

Autor: Rosa Fernández


Imagenes de John Hain en Pixabay

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